El desafío de la banca: de lo tradicional a lo digital

No existió lugar en la industria que no viera las señales. Algunos se adelantaron y comenzaron a ejercitar el musculo mucho antes, haciendo que el impacto sea menor. Otros, con mucho mas tradicionalismo, se encontraron con duros obstáculos al momento de la reconversión.

Jane Doe
La transformacion digital de la banca tradicional

Cuando las tropas nazis, confiadas por demás, decidieron acorralar la ciudad de Stalingrado no se imaginaban el desenlace de la historia. Obstinadas y cegadas por su creencia, más allá que sabían claramente que se enfrentaban a una barrera tan dura como la naturaleza, decidieron avanzar a toda costa. Stalingrado era el último bastión para vencer el enemigo del este. ¿El resultado? Stalingrado nunca cayo y los nazis aprendieron la lección más dura de la peor manera: creerse único, invencible, repitiendo la misma estrategia en todo contexto.

Los bancos durante la última década han aprendido a fuerza de error y de supervivencia que el negocio había cambiado 100%. Ya no eran los dueños del mercado, ni tampoco tenían las herramientas necesarias para identificar que estaba pasando.

Las primeras Fintech comenzaron a nacer hace más de 10 años. Con timidez, comenzaron a intermediar cobros y pagos de diferentes industrias. El primero en el pelotón fue PayPal y luego se le sumaron infinidad de microemprendimientos y Ventures. Desde los altos directorios de los principales bancos del mundo, como el Chase o el JP Morgan, fueron destratadados como si se tratase de “una moda pasajera” como la burbujeante .com. Pero más tarde, solo un par de años, comenzaron a ver como el ecosistema mutaba y lo hacía rápidamente.

Naturalmente, al detectarlo, persiguiendo una adaptación rápida, comenzaron a visitar frecuentemente Sillicon Valley. ¿Qué fue lo que estaban buscando? En primer lugar, detectar aquellos emprendimientos financieros que por potencial podrían convertirse en el próximo Google o Facebook. Y dichas incursiones dieron resultados. Los principales bancos dueños de las finanzas internacionales, comenzaron a comprar pequeños startups que parecían ser satélites a la actividad financiera o, bien, que proyectaban serlo. El objetivo era claro: la tradicionalidad de los bancos impedía desarrollar la cultura con la cual habían nacido las Fintech.

Luego de ser punta de lanza, muchos de los bancos internacionales (Credit Suisse, entre tantos otros, adquirió en los 2014 dos microemprendimientos que habían nacido de capital semilla) se lanzaron a la misma cruzada que continua hasta el dia de hoy.

Es así que, por ejemplo, en Brasil el JP Morgan adquirio parte del capital FitBank Pagamentos Eletronicos SA buscando penetrar en otros mercados, pero sobro todo en otros segmentos. La estrategia de los bancos es clara y se deja ver en los pensamientos del CEO de JP Morgan, Jamie Dimon. “Las Fintech no serán un riesgo, sino que ya lo son para todos nosotros. Debemos aprender más rápido que ellas o sucumbir en el intento”.

Pero el verdadero desafío es lograr que la cultura organizacional de los bancos tradicionales logre pegar el salto de calidad y poder adaptar su cultura a una nueva generación.

Estrategias diferentes, mismo destino

Gran parte de la banca ha descubierto que la red física de sucursales, en este nuevo contexto digital, suele ser deficitaria. Los clientes concurren cada vez con menor frecuencia a los bancos en plaza y recurren a realizar las transacciones por medios automáticos como su celular, PC o tablet.

La pandemia del 2020 termino de confirmar que el modelo que los llevo al éxito, es gran parte el responsable de la falta de adaptabilidad que poseen puertas adentro. Para esto, en todas partes del mundo los bancos están trabajando en desarrollar equipos de trabajos flexibles bajo metodologias de trabajo agiles orientándose sobre todo a los resultados.

Además, desde su departamento de recruiting han virado el timón 180 grados y el talento que demandan es aquel que tiene capacidad necesaria para trabajar en ecosistemas ambiguos, de alta volatilidad e intercambios de equipos dinámicos.

Pensemos en esto con detenimiento. Antaño los bancos planifican sus budget e inversiones con plazos realmente largos. Incluso creaban sus servicios en plazos verdaderamente extensos. Al cambiar el contexto, pero trabajando de la misma manera, se encontraron con un grave problema: al momento de lanzar el servicio el mercado había cambiado, el cliente requería otra cosa y como si fuera poco, habían hundido capital invertido en un “proyecto” que ahora no sería demandado.

Otro factor que detono como alerta temprana fue la formación de sus recursos humanos y la injerencia que tenía este en la escalabilidad de sus servicios. SI alguien se postulaba hace 10 años a una entidad financiera, probablemente ella se hubiese conformado con una carrera de grado o de posgrado relacionada a ciencias económicas. Y no hablo de un solo puesto, sino que la mayoría de los lugares a cubrir trackeaban el mercado solicitando a sus consultoras este tipo de características en sus postulantes. Hoy, la situación es diametralmente opuesta.

Los bancos están a la caza (no importan los salarios) de aquellos que tienen perfiles técnicos, con años de experiencia en desarrollo e implementación. Incluso, puertas adentro, los bancos han dado luz verde a retener como dé lugar a aquellos perfiles talentosos y únicos que suelen marcar la diferencia. Sobre todos aquellos que desarrollan los sistemas responsables de mantener la transaccionalidad y los numerales de su negocio.

Sea mediante la adaptación de su cultura o la adquisición de nuevas Fintech que suplan sus falencias, la banca tradicional ha aceptado que necesita adaptar su modelo de negocio para no perecer. Tiene a su favor muchas heridas de batallas cicatrizadas, pero en contra nacen millones de David para desafiarlos 24x7x365. Al fin y al cabo, es como acuñó Charles Darwin en su obra maestra: “Las especies que sobreviven no son las más grandes, ni las más rápidas, ni las más inteligentes; sino aquellas que se adaptan mejor al cambio”. Solo resta ver quién es el más apto para adaptarse en este nuevo y bravío mundo.