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¿Qué son los ingresos pasivos? ¿Qué diferencia tienen con los ingresos activos? ¿Por qué es importante diferenciarlos? ¿Qué debo tener en cuenta para generar ingresos pasivos?

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Aquellos que hemos estado gran parte de nuestra carrera en las finanzas tradicionales, nos sorprendemos cuando escuchamos o leemos en las redes sociales o en paginas de internet, el concepto de ingreso pasivo. Si bien es cierto que la exigencia de generación de contenido ha ido aumentando de la mano de demanda publicitaria, es importante distinguir la paja del trigo. Sobre todo, porque las nuevas generaciones han construido un modelo mental con base en esto, lo cual, probablemente, termine generando un evidente desmoronamiento en sus futuras finanzas.

Culpemos al algoritmo de Google

El 90% de los usuarios que realizan sus búsquedas en Google ejecutan su click en los primeros 12 resultados para encontrar la respuesta. De esto se desprende dos fenómenos importantes: exigimos respuestas rápidas otorgando nuestra capacidad de razonarlas y, en la era de la inmediatez, caemos en el sesgo que si 10 golondrinas cruzan nuestro cielo es porque seguro que es verano. Y, permítanme, ¿Qué caraj…? Pero volviendo al punto, invito al lector a realizar la búsqueda en su buscador con las keywords: “generar ingresos pasivos”. El crawler arrojará como primer resultado “relevante” una serie de sitios en los cuales se repite un patrón común: la enumeración que mencionan no son ingresos pasivos. Aquí 4 ejemplos:

  • Abre un blog.
  • Escribe y publica un e-book
  • Crea un curso en línea
  • Produce un audiolibro

  • Siento ser el responsable de patear el castillo de arena, pero ninguno de ellos remotamente puede ser considerando un ingreso pasivo. Por defecto un ingreso pasivo tiene una característica única: la inversión de un capital que genere ingresos sin invertir nuestro tiempo ni trabajo. En cada ítem de ese listado, estamos entregando nuestro tiempo a cambio de una promesa de ingreso futuro (si, digo promesa), es decir, que son Ingresos activos y no pasivos. Además, aquel que ha incursionado en cualquiera de esos 4 tipos de emprendimientos sabrá lo difícil que es monetizarlo y mantener un flujo financiero constante. “Abrir un blog” suena tan simple para generar ingresos que muchos caen en la trampa y creen que los vidrios de colores son cristales que pueden comercializar, se lanzan esperanzados y después de un tiempo descubren que el mundo capitalista les había vendido el cuento de hadas que todos deseamos escuchar. Ni hablar de los demás puntos. Entonces, por favor, no culpemos al algoritmo de Google; es hora de hacernos responsables de discernir que es un ingreso pasivo y que es un activo.

    La magia de ingreso pasivo

    Son tiempos vertiginosos los que corren y es imposible negarlo. A ese vértigo se le suma agobio; una sensación casi de insuficiencia ante la velocidad del cambio. Vemos gente por las redes sociales que ha conseguido (o, al menos parece haberlo hecho) vivir en una playa totalmente desatado de la rutina, tomando un ron de lado de su BMW y siendo servido por una manada de ciervos. ¿Pues todos nos preguntamos como lo hizo? Bueno, hay varias respuestas posibles: escribió un blog en una categoría nicho desierta, se hizo famoso en Youtube relatando contenido regurgitado o tiene los mejores Tik Tok de finanzas caseras. Ah, además compro criptomonedas en el piso, lo swapeo en un pool y saca rendimientos de 200% en dólares diario. Total normalidad. ¿Pueden ver la conexión? Con esta casi satírica realidad, intento extrapolar lo que sucede con nuestra toma de decisiones cuando condimentamos la teoría con la realidad que nos venden. Es cierto que todos deseamos mas tiempo para lo que sea, pero la promesa de lograrlo con ingresos pasivos disfrazados de lo contrario… bueno, alguien tenía que decirlo.

    El secreto de los ingresos pasivos está en la formación de capital. Si, de capital. Si no tenemos capital que puede ser valuados bajo algún criterio pecuniario, no existe ingreso pasivo ni presente ni futuro. ¿Pero los libros no son un capital? Si, pero lo que generan no son ingresos pasivos, sino ingresos activos porque hemos invertido tiempo escribiéndolo, esfuerzo releyéndolo y paciencia pétrea editando una y otra vez. La característica principal de un ingreso pasivo es “el dinero generando mas dinero”. Si no tenemos capital, no podremos lograrlo.

    Hablemos de capital

    ¿Has heredado un campo, un hotel o un holding de empresas? ¿Una caja de seguridad, algunos dólares, joyas? Pues la fortuna ha sido benefactora contigo, dado que ya tienes gran parte del camino andado. Recibir un capital es un gran alivio, pero también un gran desafío. Mantenerlo no es cosa menor, aunque la verdadera epopeya es generar un capital proviniendo del barro. Aquellos que no nacimos con ese aventón del destino y perseguimos el sueño del progreso por merito propio, tenemos como principal obstáculo la creación de un capital al mismo tiempo que tratamos de subsistir (si a esto lo maridamos con vivir en un país como la Argentina y lo logramos a pesar del viento en contra, tenemos nuestro lugar garantizado en el panteón de héroes griegos).

    Creo que quedo claro que el capital no se conforma del día a la mañana y la única forma de conformarlo es mediante el ahorro y la constante inversión. La analogía de plantar un árbol, criar un hijo o escribir un libro, guarda un subyacente esencial: el tiempo. No podemos pensar en conformar un capital sin considerar el tiempo. Junto al ahorro y la inversión, el tiempo es uno de los principales factores que deben de tener en cuenta para conformarlo. ¿Y adivinen quien atenta contra el tiempo? Si, las redes sociales, la nueva era, la era de la velocidad desmedida, el FOMO. Necesitamos lograrlo ya, porque es posible lograrlo, porque yo lo vi, por que yo lo vi en un TIk Tok. Sinceramente, cuando recibo ese tipo de comentarios, prefiero responder que Mari Condo me otorga mayor capital que consejos financieros en Tik Tok.

    Entonces, ¿Cómo hago?

    Aunque debo ser autorreferencial sin estar hablando desde una terraza de Módena, la única forma que aprendí se basa en tres pilares fundamentales:

  • Estudiar, aprender, entender: siempre han existido los charlatanes de feria, los comercializadores de yerbas especiales y chamanes multidimensionales y, aunque me apena decirlo, siempre los habrá. Hoy se han multiplicado gracias a la tecnología y nos toparemos con ellos tras cada click. ¿Cómo diferenciarlo? Educándonos, estudiando de que están hablando, haciendo las preguntas correctas, entender con profundidad la inversión que nos proponen. Si algo nos hace ruido, es porque probablemente tenga mal olor (“Follow your nose, Pippin”). Si a pesar de lo que analizamos, preferimos seguir adelante, bienaventurados los creyentes. Consejo de abuela: el capital pedido (y no me atrevo a mencionar el tiempo) es difícil de recuperar.
  • El largo plazo, la disciplina, el plan: tener un plan a largo plazo es como un mapa de ruta. Antes de emprender un viaje hacia algún lugar turístico planificamos todo, ¿verdad? Con nuestras finanzas deberíamos hacer lo mismo. Incluso lo deberíamos hacerlo con mayor grado de conciencia. No digo estar todo el día pendiente pensando en que comprar o vender para aumentar mi capital; al contrario, fijar objetivos concisos a lo largo del tiempo y tener la disciplina necesaria para no titubear cuando debemos tomar una decisión sería la forma más adecuada de actuar. Habrá viento desde todos los costados constantemente, por lo que sino mantenemos la mano firme en el timón posiblemente perdamos mas de lo que ganemos.
  • Experimentar, equivocarse, aprender: analizar gráficos, estudiar índices o sacar proyecciones de criptomonedas sin participar con nuestro capital en ninguna inversión, es ser un relator de lujo a tiempo completo. Una vez que tengamos la teoría, hayamos aprendido de otros, escuchado experiencia, debemos entrar al coliseo y enfrentar, además de nuestros terrores, a nuestra siquis. Tomar un riesgo es de lo más difícil que ha de hacer un humano, dado que fisiológicamente ha sido diseñado para no hacerlo. Cuanto menos oxigeno se consuma, cuanta menos adrenalina corra, mas probabilidad de supervivencia. A medida que nos equivocamos, sumamos capaz de experiencias que sirven de respaldo para acompañar con más confianza nuestra decisión de inversión futura, pero si no lo hacemos nunca… bueno, las cavernas siempre están a disposición
  • Los instrumentos para generar ingresos pasivos abundan por doquier y el menú es tan completo como visible. Googleen, no sean vagos. Lo más difícil no es seleccionar cual, sino entender que es un ingreso pasivo y que, inexorablemente, necesitamos de un capital para lograrlos.